lunes, 30 de septiembre de 2013

MACEDONIA: DE PUEBLO A IMPERIO

       Macedonia era un gran territorio ubicado al norte de Grecia. Durante el reinado de Filipo II, el reino se              convirtió en un Estado rico porque encontró metales preciosos para comercializarlos. Estas riquezas le                permitieron al rey comprar una flota, organizar un gran ejército y fortalecer la monarquía.
En 338 a. C., Filipo decidió expandir su reino, venció a las ciudades griegas e impuso su dominio, aunque les garantizó sus libertades. Luego, quiso enfrentar al Imperio persa. Para eso, se centró en las ciudades griegas en la Liga de Corinto. Sin embargo, no concretó la campaña porque fue asesinado en el 336 a. C. Lo reemplazó su hijo Alejandro, de 20 años, que retomó los planes de su padre. Por sus victorias fue conocido como Alejandro Magno.
Desde pequeño, Alejandro recibió entrenamiento militar y una importante educación impartida, entre otros, por Aristóteles, uno de los filósofos más importantes de la Antigüedad. A cargo del ejército de Macedonia, Alejandro se dirigió a Asia y después de varias batallas logró conquistar todo el Imperio persa.
El ejército continuó luego hasta el valle del Río Indo y Alejandro arengó a sus soldados para conquistar esos antiguos reinos. Los soldados se negaron, agotados por años de lucha lejos de su tierra y decidieron regresar. Alejandro murió a los 33 años, no se sabe si envenenado o intoxicado. En pocos años había convertido a Macedonia en un gran imperio, con capital en Babilonia, que incluía Grecia, Asia menor, Egipto, Mesopotamia, Persia y llegaba hasta el río Indo.


 Alejandro respetó la cultura de los lugares que conquistó y, al mismo tiempo, hizo conocer la cultura 

De la mezcla de las culturas orientales con la griega se formó una nueva civilización llamada helenística.

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